domingo, 9 de junio de 2019

TU SUEÑO






TUS SUEÑOS

 

Son tus desvelos mis sueños,

tu cansancio mi pesar

y el encuentro de tus ojos

abriéndose al despertar,

el camino de esos besos

de la noche en alta mar.

 

Son tus sueños mis desvelos,

es tu paz mi desvelar

ola suave en la orilla,

el eterno crepitar

de las brasas que en la olas

que me elevan a un altar.

 

Son tus sueños mi locura

la calma en mi tempestad,

mezcla de amores prohibidos

y el sentir, tu respirar.

 

 

jueves, 6 de junio de 2019

MIS MARISMAS AZULES


MIS MARISMAS AZULES.
                Siempre, siempre, navegaré por mis marismas azules. Siempre me recogeré en esas acogedoras arenas, las que me vieron crecer. Siempre a su vera, aun sin estar, estaré. Y con los años pasados, con los momentos vividos, con nostalgia mirare esos Rocios ya pasados, y los que no viviré. Aun sin estar, cada año, comienza y se termina allá por pentecostés. Y en su rostro buscaré las respuestas a preguntas que nunca descubriré. Cuanto pude haber llorado al ver renuncias pasadas, caminos abandonados, y lunes sin aquel beso que sobre el hombro noté. Cuanto seguiré llorando, al ver que en Pentecostés, mi cuerpo vuelve a faltarte, aun con el alma a tus pies. Los años siguen pasando, y nunca me acostumbre. Y allá por pentecostés, yo te seguiré extrañando, me perderé en mis marismas, con ellos me encontrare, y sentiré el dulce beso sobre mi hombro otra vez. Siempre será mis Rocíos el verte al amanecer, el despedirme despacio al llegar la noche oscura, y sentir la compañía brindando por los ausentes que te sacan en las andas de nubes y bambalinas. Muchos son los que quisieran, hasta tus plantas llegar, pero los años ya pesan, para otros los trabajos, para algunos evitar, y para otros pereza para poder explicar lo que se siente agarrado a tus rejas de bondad. Pasan los años, Pastora, y no necesito estar, me engaño con mil excusas, pero al final, es verdad, y en tus marismas azules, a las que un día llegaré, se que mi padre te reza y que con el cargaré. Alla por Pentecostés, comienza y termina el año, y aunque mi cuerpo no este, se que mi alma Almonteña buscará ese dulce beso sobre mi hombro otra vez



UNA ORILLA


 
Una orilla
 
Mis olas surcan los cielos,
mis olas, huelen a mar,
mis olas besan tu pelo
mientras la espuma… se va.
 
Mis olas no buscan calma,
su calma surca los cielos,
se hunde al profundo mar
y susurran un te quiero.
 
No busco la marejada
que navego sin remar
al remanso de unas olas
solo buscando la paz.
 
Mis olas buscan la orilla
solo quieren descansar,
cansadas de las mareas
deseando dormitar.
 

EL OLVIDO


 
 

EL OLVIDO
 
Cómo te trata la vida,
los momentos ya pasados,
con el viento se confunden,
enredados en dolores
convertidos en costumbres.
 
No es igual, aunque distinto,
pero el dolor en el pecho,
curiosamente es el mismo,
la misma triste moneda
de un cambio que es un abismo.
 
Y al final, que es lo que queda,
un jardín triste y oscuro,
una veleta sin viento
despliegue de sentimientos
y el corazón, frio y muerto.
 
 

 

 

 

 

 

 

 

lunes, 27 de mayo de 2019

MI JARDIN ENTRE LAS OLAS

Mi jardín entre las olas.
 
Tengo un jardín en las olas,
tengo una rosa de espumas,
tengo una orilla cuajada
de pétalos, caracolas…
 
Tengo un jardín que no cuido
que amanece en la marea,
tengo fragancias y aromas
y en pleamar su candela.
 
Que suerte tengo, Dios mío,
no encontrar quien me quiera
cuando cae la luna llena.
 
Que suerte tengo, Dios mío,
amando una tierna  rosa
y al jardín, entre las olas.
 

 

 

 

 

 

LA OLA ESCONDIDA


LA OLA ESCONDIDA
 
Surcan las olas sin frio
ruge una mar que no calla,
y en los esteros de olivos
tu aroma que sabe a mar
me van diciendo bajito
que a veces, mejor callar,
que el amor es infinito,
que las olas que se van
buscan por siempre su sitio,
y que todo llegara.
 
No existe eterno impaciente
ni un divino de Pemán,
que un eterno penitente
se muere sin esperar,
olvidando las corrientes,
sin esperar pleamar,
sentado junto a la orilla
olvidando el que dirán.
 
Y aunque mil años ya  pasan,
y ha dejado de llorar,
va confiando en el Padre
sin fiarse de su sombra,
sentado junto a la orilla
confía en su fiel marea,
que un eterno rular
siempre llega hasta la orilla
esa orillita del mar.
 
 

 

 

 

 

 

 

 

martes, 21 de mayo de 2019

SURCOS*


SURCOS
 
surcando de aromas mi espalda,
 pública el frío en mi huella
 el grato recuerda del mar
 que en su sal trae la marea.
 
Y así, de sal marina la frente,
 busco el refugio en la roca
 mientras yo muero por verte
 con el alma que te roza.
 
Que salada tempestad,
 como te grito en silencio
 còmo poderte olvidar
 cuando te tengo tan dentro

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